Capítulo -1

| miércoles, 2 de marzo de 2011 | |
A veces creemos que nada nos puede tocar a nosotros, que nada llegará para cambiar el curso de nuestra vida, y que nada hará que tengamos que defendernos y proteger las cosas que realmente nos importan pero al final un día sin comerlo ni beberlo las cosas se tuercen y te ves en una situación de la que no puedes salir.
En mi caso lo que primaba era sin duda proteger y si tenia que morir, morir con quien debía estar, pero me estoy adelantanto a los acontecimientos, empezaré desde el principio para que podais entender.
Era finales de verano allá por 2011, quizás 2010..no lo recuerdo muy bien, el caso es que aquel apacible dia de mis 25 años se vió truncado por aquello..aquel dia no hacia especialmente calor por lo que habiamos decidido dar un apacible paseo por el pueblo (el lugar donde vivíamos mi familia y yo) hasta llegar a un pequeño mirador en el valle de la montaña, habíamos sido un poco irresponsables sin llevar linternas encima pero jamás pensamos que la noche se nos iba a echar encima tan deprisa, lo bueno era que disfrutamos de unas vistas despejado del cielo como no se podían ver en las grandes ciudades, cualquier luz habría estropeado aquel idílico momento familiar.
Me remanqué el sueter que llevaba puesto y que a decir verdad me sobraba pero hice caso omiso a las exigencias de mi cuerpo y vislumbré el cielo estrellado para luego posar mi vista en el paisaje del pueblo desde tan arriba, con sus pequeñas luces titileantes en la lejania.
-Siempre me maravillo cuando subo hasta aquí, uno podría decir que se siente poderoso-dije sonriente aspirando una gran cantidad de oxígeno.
Mi madre me sonrió con dulzura mientras se recogía el cabello canoso en una cola de caballo.
-Estas cosas no se pueden disfrutar siempre, Mary...o te haces viejo y tus huesos impiden que hagas el camino, o eres un obsesionado del trabajo y nunca encuentras tiempo para ello.-dijo mi padre mientras me quitaba una espiga del pelo enmarañado por el sudor.
Asentí y volví a mirar hacia delante para seguir contemplando las luces de las casas que formaban mi pueblo y hubo algo que llamó poderosamente mi atención, una luz roja brillante que se iba formando en varios puntos...era como fuego y había salido...¿de dónde había salido? del cielo imposible...y no eran zonas de bosque ya que estaba sucediendo en varios puntos del pueblo.
Los tres nos asustamos y decidimos bajar de allí para ver de cerco lo que había ocurrido.
-Quizás sea algún tipo de pirómano que ha intentado quemar zonas comunes de parque.-dijo mi madre bajando más aprisa.
Me quité el sueter y me quedé en camiseta de tiras, alejé mechones de pelo de mi cara y avancé tan deprisa como mis padres hasta llegar al final del camino.
-Imposible, nunca a habido nada así jamás, es un lugar tranquilo con gente muy humilde y trabajadora, ¿porqué alguien querría hacer algo así?-mi padre parecía realmente enfadado, conocía a casi todos los trabajadores de su edad y a sus hijos, humildes ante todo.
-Nunca se sabe papá, a veces viene gente para llamar la atención o quizás es una chiquillada que se ha salido de madre.-intenté sonar despreocupada pero evidentemente estaba pensando en el suceso y si le habia pasado algo a alquien.
Pero cuando llegamos...el panorama era muy distinto de como yo me lo habia imaginado, el calor que desprendía el suelo era abrasador y aquellos focos de fuego eran abrasadores, tapé mis ojos haciendo visera con la palma de la mano y avancé entre trozos de escombro hasta que tropecé con algo blando y a la vez duro y vi una persona muerta con el vientre abierto de par en par con olor a podredumbre.
Solté un gemido de asco ahogado y me alejé, fue entonces cuando pude contemplar la escena global entre el humo...un montón de cadaveres tirados por doquier se esparcian por las calles, gente gritaba y corría despavorida, otra andaba con lentitud de un lado a otro como perdida entre la multitud.
-¿Qué ha pasado aquí?-grité conmocionada sin saber qué hacer exactamente, intentaba alejarme de los cuerpos confundida por el olor a podrido, visceras, sangre y algo dulce...como a enfermedad que no podía distinguir bien.
Pero mis padres se hallaban en el mismo estado de confusión que yo y sin pararnos a pensar ni un minuto más, corrimos hacia nuestra casa para refugiarnos y pensar con claridad, llamar a gente, enterarnos de qué ocurría y yo necesitaba ver a Sean, saber que estaba bien, saber que no le había pasado nada.
Fue entonces cuando vi a una de aquellas personas que parecían como perdidas caminando sin rumbo fijo, abalanzarse sobre una anciana que intentaba huir, soltó un alarido espantoso y la arrancó parte de la carne de su cuello masticando gustosamente el manjar que acababa de ganarse a la fuerza mientras la anciana se retorcia en el suelo ahogada en su propia sangre que manaba de su cuello a borbotones. Chillé asustada mientras mi madre me agarraba de la mano con fuerza asustada, entramos en casa y cerramos con llave, comprobamos que las contraventanas de metal estaban cerradas protegiendo las ventanas.
Cogí el movil aún temblando y marqué el número de Sean, un tono, dos tonos...pero nada, no me cogía el teléfono, lo intenté casi como diez veces pero absolutamente nada así que asustada tomé la decisión más importante para mi: decidí arriesgarme e ir a buscarle, tenía que saber que estaba bien. Así que subí las escaleras y empecé a coger lo imprescindible para poder huir y sobrevivir fuera de casa hasta que las cosas se hubieran aclarado, no podía pensar, no tenía ni idea de que clase de cosas eran aquellas personas pero desde luego humanos ya no, parecían más animales salvajes guiados por instinto que lo que antaño hubieran sido. Oí a mi padre gimotear abajo acerca de la gente muerta y la gente canibal, a muchos de ellos los conocía y estaba completamente consternado y abatido pero encendió la televisión para poder averiguar algo, ¿algún tipo de guerra? pero ningún canal funcionaba solo aquella extraña imagen de colores con su zumbidito característico.
cuando hube metido las cosas necesarias bajé con un machete con su funda atado a mi cintura, con la mochila a la espalda, busqué agua en la cocina, con un par de botellas me sería suficiente, mis padres me miraban asustados.
-Mary..¿a dónde vas? ¿es que no has visto lo que está pasando?-gritó mi madre agarrando la mano de mi padre fuertemente.
-Lo se mamá, pero tengo que ir con Sean, tengo que saber que está bien...no puedo estar con esta angustia dentro de mi.-seguí recogiendo las cosas que necesitaba para poder comer al menos un poco y dejé las cosas más utiles e importantes para mi familia, luego me acerqué a ellos y les abracé.-por favor, tened cuidado, no salgais de casa bajo ningun concepto..teneis comida suficiente, agua y demás...estaremos en contacto por teléfono mientras siga funcionando...no os preocupeis, estaré perfectamente. El arma está en la habitación de invitados con todos los cartuchos, tened los cuchillos cerca, todo cerca cada hora, cada segundo y si algo ocurre...¡las montañas son lo más seguro!
Dicho aquello me abalancé sobre la salida, cogí mi bici, comprobé que las ruedas estaban en perfecto estado y salí disparada hacia la casa de Sean que se encontraba en un pueblo vecino, pedaleé y pedaleé sin descanso esquivando el gran atasco que se había formado en la carretera que conectaba los pueblos, gente histérica con niños, ancianos, parejas, familias...todos intentaban huir a sitios mejores. Un coche de policía intentaba regular el tráfico como bien podía pero obviamente no estaba teniéndo éxito, alejaba a la gente de la entrada del pueblo al que yo intentaba acceder desesperada, paré frente a él cuando me cortó el paso.
-Señorita no se puede acceder aquí, ¿es que no ha visto lo que ha pasado?
-Por supuesto agente pero mi novio y su familia están aquí y yo tengo que saber que se encuentran perfectamente, ¿entiende? déjeme pasar por favor.
-No puedo señorita están tratando de poner el vallado para que esas cosas no salgan al exterior pero parece que en el exterior también hay de eso, por favor busque un sitio seguro y quédese allí mientras pue...
Pero nunca llegó a terminar la frase porque una gran explosión cercana llenó todo de humo y aparecieron otra vez esas dichosas cosas intentando comerse a la gente, situación que aproveché para acceder al pueblo. Con todos mis esfuerzos atravesé la jungla de cadaveres y destrozos, esquivé a aquellas cosas que se abalanzaban sobre mi torpemente cuando pasaba y llegué a la verja que separaba la casa de Sean conmingo.
Llamé al timbre insistentemente pero pensé que si estaban escondidos en el sótana jamás me oirían a menos que gritara o golpeara el respiradero...pero para ellos debía entrar en la casa y eso era más o menos...escalarla.
-¡¡Sean!!¡¡Sean!!-grité mientras intentaba subir la verja sin éxito ya que me escurría cuando trepaba aun asi seguí intentándolo mientras gritaba su nombre, fue entonces cuando oí un gorgojeo detrás mía, como ahogado y liquido, algo que me rozaba el muslo desnudo...me giré y lo vi, de cerca eran personas desfiguradas, sin trozos de carne o sin algunos miembros...grité fuerte y el pavor hizo que ni siquiera reparara en que tenía un arma en mi cintura, el ser me agarró del brazo dispuesto a morderme tal y como lo hizo aquel de la anciana y de pronto la verja se abrió y una mano tiró de mí hacia dentro.
-A ella no, ¡deforme!-Era Sean con una escopeta, apuntó directamente a la cabeza del ser.-Cierra los ojos Mary.
El disparo fue certero, reventó la cabeza de aquello y la sangre nos salpicó de lleno, yo no pude ver nada después de oirle decir "Cierra los ojos Mary" pero me mantuve así temblando un rato hasta que le noté abrazarme y cerrar la verja con candado, noté la sangre ajena resbalar po mis mejillas y mis piernas descubiertas pero no me importó, al menos él estaba bien.

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