Capítulo 0

| domingo, 13 de marzo de 2011 | |
Allí abajo hacía frio, podía oir perfectamente el repicar de las gotas contra las baldosas del suelo, el silencio llenaba la estancia de una sensación de fragilidad y hostilidad que muy pocas personas eran capaces de soportar sin abrir la boca, pero yo...simplemente dejé que Sean me guiara y me sentara en un pequeño sofá viejo que tenía allí.
Sabía que me estaba hablando pero no podía escuchar nada, mi cerebro no permitía descodificar absolutamente ningún estimulo posible, estaba recordando una y otra vez el ataque de hacía unos momentos, la sensación de los dedos de aquel ser rozar mi piel, estaban fríos y tenían un tacto viscoso como una capa de moco.
-¡¡Mary!!-al fin su voz me llegó claramente y levanté la cabeza cuando Sean me arropó con una tupida manta y se sentó a mi lado, dejé caer mi cabeza sobre su pecho y respiré profundamente.
-Gracias por salvarme...gracias por estar bien...-susurré mientras reparaba en que sus padres acababan de entrar en el sótano y lo cerraban con llave.
-Me alegro de que estés bien casi sufro un vuelco cuando vi que esa cosa se abalanzaba sobre ti...-se paró un segundo para acariciar mi pelo.-estaba profundamente preocupado de hecho...te encontré por casualidad porque iba a salir a buscarte.
Asentí agradecida y miré a mis suegros creando una media sonrisa de confidencialidad.
-¿tus padres se encuentran bien?-preguntó mi suegra.
Asentí levemente y me incorporé.
-Les dejé en casa y me aseguré de que siguieran algunas cosas basicas, cuando todo acabe volveré a buscarles.
El silencio volvió a llegar tan pronto como se había ido unos instantes antes, sabia que todos los que estabamos en la sala nos preguntábamos una y otra vez lo que estaba ocurriendo, ciertamente parecía sacado de una película de terror donde extrañas criaturas se levantaban de sus tumbas y devoraban cerebros.
Unas voces empezaron a hablar y me di cuenta de que mi suegro habia encendido la televisión que al parecer todavía seguía emitiendo, la reportera se hallaba en el altillo de un edificio grabando a una distacia prudencial lo que estaba viendo, un montón de esa gente caminaba de un lado a otro, a veces se chocaban y soltaban unos sonidos liquidos y grotescos que helaban la sangre, el volumen de la televisión subió y todos la miramos expectantes intentando mantener un minimo de contacto con el exterior.

-No puedo ver gran cosa ahora Charlie-decia la reportera-esas cosas pasaron por delante de Ralph y de mi con la boca chorreante de un liquido que no se qué podría ser, rezo para que no fuera otra persona la que rondara sus mugrientas encias.
-¿el Gobierno ha hecho alguna declaración al respecto? ¿algún comunicado oficial, Sophie?-dijo el presentador del telenoticias.
-En absoluto Charlie, el gobierno está completamente desaparecido, ni comunicados ni absolutamente nada que aclare esta alarmante y catastrófica situación, aún se mantiene la esperanza de que nuestra fuerza militar salga a la calle para tratar de salvar a menos a la gente que aún no parecemos zombies canibales.
De fondo en la televisión se escuchaban claramente los gritos de personas que trataban de huir y eran atrapados por aquellos seres que hacia solo unas horas eran padres de familia volviendo del trabajo, madres que habian terminado la cena y preparaban la mesa con esmero, o chicos que fumaban a escondidas en los parques antes de regresar a discutir con sus familias, todo aquello ahora no importaba porque la preocupación de seguir cuerdo, seguir con vida era mucho más importante que todo lo demás.
Seguimos mirando mucho tiempo la televisión en silencio pasando de una cadena a otra, llegando a canales internacionales que daban la misma noticia en sus respectivos paises con el mismo dramatismo que en el nuestro pero ninguno aclaraba la situación, ningún gobierno salía para darnos una guía, estaban más ocupados en salvar sus propias vidas en sus bunker privados que en proteger a los ciudadanos que le daban de comer, les proporcionaban corrupción y prostitutas, jets privados y limusinas, no importabamos..solo sus trajes de Armani y su decadente vida burocrática llena de hipocresia.
Abracé a Sean con fuerza y me apoyé en su regazo, e´l simplemente me acarició el pelo hasta que quedé dormida, notaba besos suaves en mi cabeza de vez en cuando y su mano no se soltó de la mia ni por un instante, me despertaba para comer y cenar y no rechistaba por tenerme pegada a él todo el tiempo, no hablaba más que lo necesario y miraba la televisión todo el tiempo buscando soluciones, refugio, algo que quitara aquella opresión que sentía en el pecho tan inquietante, pero la noche pasó y nada sucedia, seguíamos viendo lo mismo una y otra vez sin soluciones y así los dias pasaban y tan siquiera se nos pasaba por la cabeza salir a la calle mientras no fuera estrictamente necesario, teníamos el mejor refugio que pudieramos esperar en aquellas circunstancias.
Y por fin pasados tres dias del incidente, el presidente del gobierno hizo unas declaraciones por televisión.
-La situación ha sido grave, desconocemos a dia de hoy la razón exacta del porqué los ciudadanos actuan de tal modo pero todo indica que se trata de una pandemia de una especie de enfermedad tropical...

Los cuatro saltamos del sofá enfadados.
-Es indignante, ¿una pandemia de una enfermedad? ¿¡desde cuándo mienten tan mal los políticos!? madre mía, esto es increible...está más que claro que lo que ocurre es un experimiento de algún tipo de gas o algo así que se les ha ido de las manos, ¡eso es lo que creo!-dijo mi suegro completamente enfadado mientras golpeaba una taza contra la mesa una y otra vez.
-Cálmate papá, es obvio que nos están mintiendo pero tenemos que seguir aquí y esperar a que encuentren una solución, tiene que haberla, yo creo en ello.-Sean se dejó caer en el sofá y reclinó la cabeza para mirarme unos instantes y llevarse la mano a la cara, agotado.
-¿sabes lo que haría yo?¡saldría a la puta calle y me liaría a tiros con todo bicho nauseabundo que intentara comerme!-mi suegro seguía soltando improperios dispuesto a dejarse oir hasta en la sala donde estaban dando el comunicado especial que seguía.
-...pido a la población que no salga de sus casas, que no toque o mantenga contacto con ninguno de los seres, nuestra intención es sacar inmediatamente a nuestros militares a la calle para hacerse con el control de nuevo de la situación y encerrar a cada uno de ellos en guetos, para ello pronto se empezará una evacuación de la gente a refugios que especialmente se están construyendo para permanecer allí hasta que se pueda volver a la normalidad.

Me levanté del sofá y di vueltas alrededor de la sala, agobiada y pensativa...¿y mis padres? desde el dia en el que me había ido no tenía noticias suyas no cogían el teléfono y tampoco el de casa, y así seguiría siendo por bastante tiempo.

A los dos dias la televisión dejó de emitir, y a la semana la electricidad, ahora si empezaban los verdaderos problemas.

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